A orillas del lago Llanquihue y rodeado de volcanes, Frutillar es “La joya de la República” según lo indicó Vicente Pérez Rosales en 1856 y una de la ciudades más lindas de Chile según testimonio de miles de visitantes. Ha sabido conciliar en el tiempo un desarrollo sustentable, con una naturaleza que respeta su entorno natural y el sello que le dieron los primeros colonos alemanes.

La ciudad, fundada en 1856 por inmigrantes alemanes, es conocida como la “ciudad de la música”, en referencia a las tradicionales Semanas Musicales que se celebran todos los veranos y a las actividades culturales que se desarrollan durante todo el año. La belleza de su paisaje y la palpable influencia colonial alemana hacen de ésta ciudad un excelente destino turístico, que ofrece la posibilidad de practicar diferentes deportes náuticos, acompañado de una oferta gastronómica y hotelera.

Frutillar, gracias a su esencia intelectual y artística junto a iniciativas como PLADES (entidad encargada de controlar su desarrollo urbano) seguirá creciendo como una ciudad participativa, socialmente integrada y sustentable, orientada principalmente al turismo, los deportes al aire libre, las artes y la educación.